Aciertos de la transición democrática
La transición de la dictadura a la democracia fue modélica en muchos aspectos, entre ellos la redacción de una Constitución con la participación y aquiescencia de todas las tendencias del arco político español así como el suicidio asistido de las viejas cortes franquistas y la reforma del ejército.
Una ocasión perdida
La transición se planteó la posibilidad de crear un estado federal al que, por cierto, no se oponía el ejército porque no consideraba que afectase a la unidad: España fue grande cuando fue federal; los reyes lo eran de Castilla, de Aragón, de Navarra, Nápoles, Sicilia, etc. y juraban sus fueros cuando pisaban por primera vez Aragón; pero Andalucía se consideró marginada y adujo aquello de “¿qué hay de lo mío?” y el modelo de España se convirtió en un “café para todos” que aplacó las tendencias catalano-fóbicas que, como el Guadiana, se ocultaban y renacían periódicamente a la vez que, como efecto no deseado, alentaban las minoritarias tendencias separatistas de Catalunya.
La transición democrática siguió adelante
A pesar de unos tiempos difíciles, debidos al terrorismo y las amenazas de los nostálgicos del franquismo, la transición prosperó superando graves incidencias recesivas como ruidos de sables o intentos de golpes de estado.
Los inconvenientes de las deficiencias de planificación
Es sabido que los países latinos son eficientes improvisando soluciones a los problemas sobrevenidos pero suelen ser malos gestores planificando el futuro lo que les acarrea muchas incertidumbres e incluso graves problemas a corto y medio plazo.
Las deficiencias de planificación pueden deberse a dos causas: ausencia total de la misma o planificación errónea de objetivos.
Planificar el crecimiento
Una de las previsiones fundamentales de la planificación del futuro de un país es prever el crecimiento de su población y las necesidades que de ello se deriven; los pueblos y las ciudades crecen y precisan terrenos para su expansión. Si no se prevén estas necesidades y se dejan al albur de la especulación sobre los mismos se produce un progresivo encarecimiento del suelo que, aunque signifique el enriquecimiento de algunos, no supone creación de riqueza alguna: un terreno sigue siendo el mismo terreno antes que después de la especulación aunque haya una transferencia de dinero de quienes lo necesitan a favor de quien lo posee.
En una economía capitalista no es posible impedir ningún tipo de transacciones económicas, mientras no sean delictivas, aunque vayan en contra del bien común; pero el Estado tiene el poder de legislar para encauzar la economía y corregir así abusos. Por ejemplo puede hacer reservas de suelo para determinados usos impidiendo su utilización para otros fines; puede incluso forzar la enajenación de suelo a favor del Estado comprándolo, si cabe, al precio catastral.
El espejismo del beneficio fácil de las arcas municipales
Los ayuntamientos pueden verse atraídos por el acceso a recursos extraordinarios a través de los permisos de obras hipotecando así el futuro del municipio porque no se puede recalificar el suelo indefinidamente.
Una gran carencia: no planificar el crecimiento:
El Estado, al no planificar el crecimiento evitando así la incontrolada especulación inmobiliaria, cometió uno de los más grandes errores de la transición que ha acabado por hacer muy difícil la emancipación de los jóvenes creando al mismo tiempo gran incertidumbre en la población en general.
La necesaria reforma del poder judicial
El primer gobierno de Felipe González aprovechó su mayoría absoluta para llevar a cabo profundos cambios, como la reforma del ejército, pero no pudo, no supo o no quiso reformar el poder judicial, tal vez porque creía poder controlarlo.
La realidad actual es que el poder judicial está en manos de un sector de la población económicamente privilegiado, el de quienes pueden soportar económicamente que sus hijos dediquen los años necesarios para aprobar unas difíciles oposiciones: este pecado original hace que sus componentes difícilmente puedan ser totalmente objetivos en sus resoluciones.
Además el sistema judicial adolece de una insuficiencia crónica de medios, tanto de personal de todo tipo como materiales; en consecuencia los procedimientos judiciales se alargan excesivamente y una justicia que se eterniza deja de ser justa.
Dos carencias importantes: una difícil solución
Solucionar el problema de la falta de suelo urbanizable de coste accesible requeriría un proceso muy complejo con acuerdo suficiente del Congreso de los Diputados actualmente con tendencias e intereses muy enfrentados. El mismo problema sucedería respecto a una posible reforma del poder judicial.
Tan sólo un cambio profundo en la composición del Congreso permitiría afrontar estos problemas con nueva perspectiva y auténtica determinación pero parece ser que las tendencias políticas generales no van por esta línea sino más bien en sentido contrario, como sucede tanto en Europa como en el resto del mundo.
Francesc Roca
Sant Feliu de Llobregat
8-5-2026