¿Quién traza las líneas de expansión de los USA?
Aparentemente Donald Trump es quién actualmente define la política interior y exterior de los USA. Con sus bandazos y sus aparentes cambios de estrategia, va trazando una historia rectilínea escrita mediante renglones torcidos; su línea general va destinada a construir un imperio en el que otras naciones queden, directa o indirectamente, bajo su control. Pero, ¿quién realmente dirige estas políticas?
Las élites del poder
Según C. Wright Mills (“Las élites del Poder” 1957), en los USA existen unas élites que definen y controlan la marcha del país; se trata de una minoría constituida por tres pilares cuyos líderes comparten intereses comunes y que se entrelazan para mantener sus estatus y controlar la estructura social:
.- Poder Económico: propietarios y directivos de grandes corporaciones.
.- Poder Político: altos cargos del gobierno y asesores cercanos.
.- Poder Militar: oficiales de alto rango y directivos del complejo militar-industrial.
¿Qué papel desempeña Trump?
Si estas élites definen tanto la política interna como la externa, ¿qué papel desempeña el presidente Trump? En el lenguaje popular llano se diría que es el de un “mandado”, es decir, el ejecutor de las líneas trazadas por otros, en este caso el Poder Político.
Mientras Trump siga dichas líneas, a pesar de sus aparentes contradicciones y cambios de orientación, contará con un gran soporte mediático y económico; si se desvía de ellas será apartado del poder, dejándole al aire en manos de sus frustrados electores para ser sustituido por otro dirigente más acorde con aquellas directrices.
El inexorable avance hacia la construcción del imperio de los USA
Desde hace años los EEUU siguen una clara trayectoria para apoderarse de Sudamérica por medios directos o indirectos, apoyando o derribando gobiernos, por la fuerza si cabe, o mediante presiones económicas y políticas difícilmente superables. Tenemos los ejemplos del derribo de un sistema democrático en Chile en 1973 y la reciente neutralización de Venezuela, con inclusión del secuestro de su máximo dirigente, en este caso con el fin de controlar sus recursos petrolíferos.
Los USA tiene ahora puestos sus ojos en Groenlandia bajo el pretexto de una supuesta estrategia de defensa y sólo impide su apropiación el hecho de que Dinamarca, el país del que Groenlandia forma parte, pertenece a la OTAN por lo que los EEUU no pueden en modo alguno crearle serios problemas a un miembro de dicha organización.
Algunos avispados políticos de los EEUU verían muy interesante y factible una anexión de Canadá, en una especie de Anschluss (la anexión pacífica de Austria por la Alemania nazi en 1938); de ser así en América tan sólo Cuba y Brasil quedarían pendientes de caer bajo su control. En el primer caso, Cuba, el continuo bloqueo y asedio económico pueden hacerla caer en sus manos como fruta madura pero el caso de Brasil es muy diferente por tratarse de una gran potencia arropada además por el bloque BRICS (Brasil, Rusia, China Sudáfrica, Egipto, Irán y Emiratos Árabes Unidos).
Los factores que controlan el mundo
Tres grandes factores controlan el mundo: el conocimiento, las materias primas y la energía; con ellas se gobiernan los países. El primer factor puede ser accesible para muchos pero los otros dos son taxativos: o se tienen o no se tienen y actualmente la fuente más importante de energía es el petróleo.
El control mundial del petróleo
Uno de los objetivos prioritarios de los USA es el control mundial del petróleo del que son su principal productor mundial, si bien el suyo es más caro de producir y, como el de Venezuela, de peor calidad que el de Oriente Medio.
Llamando las cosas por su nombre: el ataque a Irán
Es obvio llegar a la conclusión de que la crisis inducida mediante la guerra de Irán perjudica a los consumidores de petróleo en tanto que beneficia a sus productores y por tanto reconocer que los USA salen beneficiados mientras China, sin recursos propios, es uno los países más perjudicados. Ahí es donde reside una de las principales razones del ataque a Irán, mucho más que la conveniencia de acabar con un régimen que no respeta los derechos humanos, aspecto que en general preocupa más bien poco en el mundo si tenemos en cuenta el escaso interés que despierta la ausencia de estos derechos en países como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos.
Hacia un imperio mundial
El control directo o indirecto del petróleo favorece la expansión de los USA. Por otra parte el control de toda América, seguido de la neutralización de la Unión Europea y de China junto al problema que actualmente sufre Rusia encallada en Ucrania, allanan el camino hacia la práctica consecución del dominio mundial de la primera potencia militar del mundo, fin al que pretende llegar por una vía aparentemente pacífica.
El problema de los errores de cálculo
Los USA, creyeron que con su agresión a Irán conjuntamente con Israel conseguirían sus objetivos en un breve plazo. Si Trump hubiese seguido los consejos de sus asesores o dejándose asesorar previamente por el Mossad habría sabido que Irán no era un adversario fácil; al no seguirlos se ha visto envuelto en unas graves complicaciones económicas de repercusión mundial que se le están escapando de las manos. Este error, sin duda, entorpecerá considerablemente la consecución del principal objetivo de los USA: el control mundial a la vez que ocasionará gravísimos problemas de abastecimiento y quizás una gran hambruna.
Aprovechando la ocasión
Mientras tanto, a la chita callando, Israel aprovecha la situación para seguir su expansión atacando al Líbano para apropiarse de una parte de su territorio gracias a que los ojos del mundo están puestos en Irán y en las amenazas que se ciernen sobre los países de la zona del Golfo Pérsico.
Una duda razonable
A la vista de la marcha de estos acontecimientos, cabe preguntarse si son los EEUU quienes controlan la situación en Oriente Medio empleando a Israel como su gendarme en defensa de sus intereses en aquella zona o es más bien Israel quien utiliza a los EEUU como su principal secuaz al servicio de los suyos, en cuyo caso habría que reconsiderar la composición de las élites del poder.