JIMENUCHA

El otro día me pasó algo muy extraño,
Estaba sentada en mi escritorio estudiando como de costumbre, muchos exámenes, fechas que recordar, fórmulas que estudiar, frases que analizar y de pronto sentí una ligera brisa acariciándome la mano, cuando me quise dar cuenta tenía a mi lado a Jimenucha esa pequeña niña que se pasa el día sonriendo, tenía una sonrisa de oreja a oreja, yo estaba paralizada, no entendía nada, fue ahí cuando ella dijo:
-Sonríe un poco que casi es verano y tenemos que salir a jugar al parque.
Ahí lo entendí todo e intentando ocultar mi cara de tristeza dije:
– Peque ya no salimos a jugar al parque, tenemos que estudiar para unos exámenes muy importantes.
Ella volvió a insistir:
– Pero si es verano, bueno da igual pero en muy poco viene Sofía y tienes que tener listos los disfraces para jugar juntas.
Sonreí y me paré a mirarla de arriba a abajo, ella seguia teniendo sus Barbies en la mano, una camiseta de Alvin y las ardillas, y su peluche favorito, yo en cambio seguía teniendo una sonrisa forzada y míl preocupaciones encima.
Siguió preguntándome cosas como qué vamos a hacer este verano, donde vamos a ir de viaje, si nos han regalado juguetes nuevos, y mil cosas así, hasta que me dijo una cosa que me hizo quedarme sin palabras,
Se sentó a mi lado, sonrió y dijo:
– Te has vuelto muy buena sobreviviendo-dijo-pero hace tiempo que no te veo sonreír de verdad, ya no nos reímos hasta que nos duela la tripa, ya no nos reímos sin importar que nos miren mal, ya no nos reímos tan alto como antes.
Entonces me dio algo,
No era oro ni un regalo sino pequeñas cosas que yo había ido olvidando.
Eran todas esas canciones que cantaba sin importar lo que opinara la gente, todas esas risas sinceras, esas tardes sin reloj, esos días en la playa con el cuerpo lleno de arena, la confianza de hacer algo sin saber si iba a salir bien.
– No he venido para cambiar nada, solo para recordarte que sigo aqui.
Cuando estaba a punto de irse dijo:
– ¿Cuando fue la última vez que te olvidaste de quién eres y disfrutaste sin importarte lo demás?
El silencio invadió la habitación.

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