Moral y ética
Moral, del latín moris (costumbre), es un código de comportamiento práctico para la convivencia.
Ética es la reflexión teórica y crítica individual sobre las normas morales.
Se podría considerar la moral como el manual de funcionamiento de la sociedad.
La moral y las religiones del libro
Las religiones judaica, cristiana y musulmana, conocidas como «las religiones del libro» porque tienen como guía unos textos considerados sagrados que definen cómo debe ser el comportamiento del hombre: la Biblia, los Evangelios y el Corán. Todas ellas contienen unas normas estrictas muy similares en lo que se refiere a aspectos básicos como el respeto a la autoridad, comportamiento sexual, respeto a la vida y a la propiedad, etc.
La moral en sistemas revolucionarios: el anarquismo
También los sistemas revolucionarios, casi siempre enfrentados a la religión, tienen sus reglas estrictas, a menudo tan rigurosas o más que las religiosas; un ejemplo lo tenemos en el anarquismo que se considera a sí mismo como la máxima expresión del orden, lo imponen estrictas medidas de comportamiento.
La moral y el retroceso de las religiones
Cuando el excesivo rigor en la racionalización del comportamiento humano no admite la diferencia entre fe y razón se consideran superadas las religiones por situarlas al margen de la racionalidad.
Con la caída de las religiones también cae arrastrada la moral asociada a cada una de ellas sin que tengan un sustituto para orientar a la sociedad; la sociedad se queda sin su manual de funcionamiento.
Individualismo y solidaridad
Una de las primeras víctimas de esta ausencia ha sido la disminución de la solidaridad (caridad, según algunas religiones) y el crecimiento incontrolado del individualismo (egoísmo).
Se inicia así una carrera en la que “todo vale” con tal de conseguir el éxito individual frente al de los demás.
La mentira en el día a día.
Cuando todo vale, una herramienta muy potente es la mentira: tenemos de ello continuos ejemplos en las “fake news” esparcidas por doquier y aceptadas a menudo sin crítica alguna porque ante ellas predomina la adhesión a una idea por encima del razonamiento.
Un flagrante y escandaloso ejemplo reciente lo tenemos en el comportamiento de un político conocido: Miguel Ángel Rodríguez Bajón, (más conocido como MAR), asesor de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien en una ocasión declaró descaradamente que había mentido públicamente en unas declaraciones en defensa de sus intereses políticos aduciendo que él solamente se consideraba obligado a decir la verdad ante un tribunal en calidad de testigo.
¿Qué ejemplo estamos dando a los jóvenes?
Ante tal panorama, ¿qué ejemplo estamos dando a las futuras generaciones? Es como si después de tantos siglos transcurridos desde la revolución del Neolítico hubiésemos retornado a la ley de la selva: todos contra todos y que gane el el más fuerte, renunciando así a la inmensa ventaja que proporciona la cooperación que tanto había hecho progresar al hombre a lo largo de la historia; es como decir: espabila por tu cuenta al margen, o si cabe, en contra de los demás.
La desaparición de la ética en el terreno internacional
Instituciones surgidas al final de la II GM, como la ONU, que cumplió su función con éxito durante varias décadas, se ven ahora ninguneadas por países que operan sin acatar sus dictámenes, como los casos de Israel o los EUA. En el caso de este último país ha llegado incluso a declarar guerras sin la preceptiva aprobación del Congreso según exige su constitución (*). Tenemos aquí un ejemplo de la ausencia de la ética en el campo internacional imperando la ley de la fuerza y de los hechos consumados por encima de la fuerza de la ley.
El hombre, una especie imbécil
Según el paleo-antropólogo Eudald Carbonell el homo sápiens es una especie imbécil porque no aprende de sus errores y se encamina hacia su autodestrucción.
¿Qué futuro se le presenta a la humanidad?
A la vista de las consideraciones anteriores se le presenta a la humanidad un futuro oscuro si no rectifica su rumbo; sería preciso redefinir una línea de comportamiento de la sociedad: una nueva ética o simplemente restaurar la que se había perdido recuperándola como manual de funcionamiento de la sociedad.
* Después del flagrante ataque japonés a Pearl Harbor, el presidente F. D. Roosevelt convocó al Congreso para declarar la guerra al Imperio Japonés.
Ahora se permite atacar países como Irán sin ni siquiera notificarlo al Congreso.