EL FIN DE NUESTRA ERA

La revolución del neolítico

Con la revolución del neolítico podemos afirmar que se inició una era que ha durado hasta nuestros días y que ha conseguido el desarrollo de nuestra sociedad tal como la conocemos ahora.

El detonante fue la invención de la agricultura y el pastoreo del ganado, bases de la alimentación humana, que transformaron una sociedad de nómada a sedentaria.

La aparición de la propiedad privada

Si tenemos en cuenta las características de una sociedad recolectora y cazadora basándonos en lo que sabemos de pueblos primitivos de la Amazonía actual vemos que dicha sociedad no tenía ningún sentido de la propiedad del terreno en el que cazaban o recolectaban: era de todos y por otra parte era de un uso transitorio por lo que no tenía ningún sentido apropiarse del mismo dado su carácter efímero.

Cuando el hombre se convierte en sedentario se instala indefinidamente en un terreno  para cultivarlo y para servirse de él como pasto para su ganado.

El territorio se reparte y cada grupo familiar es propietaria de una parte del mismo apareciendo así el concepto de propiedad privada.

Aparición de los conflictos

Este concepto de propiedad privada irá con el tiempo marcando diferencias entre los que prosperan y los que no, en definitiva entre los que tienen mucho y los que no; esto desencadenará conflictos que se harán crónicos en este modelo de sociedad dando lugar con el tiempo a disputas violentas, guerras y revoluciones.

La evolución exponencial del progreso

El nuevo modelo de sociedad produjo un progreso que condujo en pocos siglos a un modelo de sociedad avanzada en que cada pequeño progreso servía de base para nuevos avances y éstos a otros infiriendo así un desarrollo de carácter exponencial al mismo.

Cuando un hombre podía conocerlo todo

En fases inicialmente avanzadas de dicho progreso, analizando cada sociedad como el caso de la Grecia antigua o yendo a etapas mucho más avanzadas como la del Renacimiento en Italia, vemos que un hombre inteligente y culto podía abarcar casi todo el conocimiento de su época: hombres como Miguel Angel Buonarroti o Leonardo da Vinci podían acceder a casi todo el saber de su época y aportar su ingenio para lograr otros avances importantes en el mismo.

Cuando el progreso va demasiado rápido

El crecimiento exponencial del saber hizo que se hiciese imposible para un solo hombre dominar todo el conocimiento y tan sólo podía abarcar una parte del mismo: aquella más cercana a su entorno físico o intelectual.

La especialización del conocimiento

Para dominar, por lo menos aquella parte más cercana a sus intereses, el hombre tuvo que centrarse en temas muy concretos y así surgió la figura del especialista: un hombre que puede ser muy experto en un tema concreto poseyendo conocimientos muy por encima de los de los demás en el mismo.

De esta manera la sociedad se va alejando cada vez más de un desarrollo controlado viendo cómo ciertos aspectos del mismo crecen por sí solos de una manera prácticamente incontrolada, poniendo en ciertas manos el dominio del saber que beneficia a unos pocos sin tener en cuenta las necesidades de la sociedad en general.

El enfoque erróneo de la educación: ¿qué es más importante, instruir o educar?

La educación de los jóvenes moldea de una manera u otra las características de la sociedad del futuro.

A una sociedad fuertemente controlada por el capitalismo, que busca el máximo beneficio en cada actuación económica, le interesa mucho más instruir que educar: instruir para que cada ciudadano lleve a cabo su labor dentro de su puesto de trabajo con la máxima eficacia y a poder ser de una manera dócil.

Si la educación del joven va orientada al desarrollo de todo su potencial humano se consiguen ciudadanos creativos con un sentido analítico y crítico de todo lo que sucede a su alrededor. Un ciudadano así no es fácil de manipular por intereses bastardos y por lo tanto deja de comportarse como componente de un rebaño dirigido por quienes controlan aquellos intereses.

Educar no es fácil

Educar requiere grandes esfuerzos, tanto para crear las directrices idóneas para el bien de la sociedad como para tener a su disposición las personas que deban llevarlas a cabo que, por supuesto, no se limitan a los profesionales de la enseñanza.

Según algunas tribus de la Amazonía que viven muy atrasados respecto al mundo que consideramos civilizado, en la educación de un niño se requiere la participación de toda la tribu; debería haberse practicado mucho más de forma generalizada esta manera de educar.

Control del pensamiento de los ciudadanos

Actualmente para gobernar sin problemas una mayoría en favor de los intereses de unos pocos es fundamental tener el control de los medios de comunicación y, directa o indirectamente, de las redes sociales.

Si a ello añadimos el recurso a las “fake news” el control es mucho más eficiente.

Por supuesto, todo ello es incompatible con una sociedad democrática, pero parece ser que esta incompatibilidad importa cada vez menos a la ciudadanía; este control va penetrando cada vez más en ella, sin que ninguna alarma provenga de ello para tenerlo en cuenta a la hora de escoger entre las diferentes opciones en unas elecciones.

Sustitución del razonamiento por la adhesión

Como resultado de una pobre educación así como del bombardeo que sufre el ciudadano con propuestas alejadas de sus intereses reales y de los de la democracia entendida plenamente como tal, se ha ido sustituyendo cada vez más el razonamiento sobre una propuesta por la adhesión a la misma sin análisis racional alguno.

El descontrol del crecimiento económico

Tras la búsqueda del máximo beneficio económico en cualquier circunstancia, el crecimiento económico escapó de todo control entrando en serias contradicciones hasta el punto de pedir en ciertos casos la intervención del Estado para evitar catastróficos quebrantos so pretexto de evitar males mayores. Así, el capitalismo elude el axioma de que la intervención del Estado atenta contra la libertad de acción en que se basa el capitalismo que es fundamental para su crecimiento, o visto bajo otro punto de vista: por el bien de la sociedad hay que respetar las ganancias y socializar las pérdidas aunque ello suponga la intervención del Estado.

Descontrol de la economía mundial

Con la globalización se consiguieron mejores resultados económicos para los países avanzados al aprovechar los bajos costes de producción de los países en desarrollo pero aquella ha demostrado ser un arma de doble filo porque dichos países al acceder a la tecnología de los primeros se han ido convirtiendo en serios competidores de los mismos. Es como un calco del cuento de Goethe “El aprendiz de brujo”.

El neo-liberalismo ha demostrado ser otro fracaso de la economía mundial al aplicarse de una manera sesgada beneficiando a unos y perjudicando a otros aumentando así sus diferencias.

Aumento de la brecha social

El resultado del descontrol de la economía mundial ha sido el aumento constante de la brecha entre ricos y pobres en cada país en lo referente al nivel de vida resultante. Esta misma brecha se ha producido entre países ricos y países pobres.

El espejismo de las incontroladas invasiones migratorias

Esta brecha entre países ha producido una mayor presión migratoria hacia los países más ricos cuyos ciudadanos  han creído amenazado su bienestar por la llegada, supuestamente excesiva, de inmigrantes. Ello ha permitido a ciertos partidos políticos utilizar el fantasma de la inmigración para decantar votos a su favor promoviendo el cierre más o menos controlado de sus fronteras, sin tener en cuenta que la inmigración es necesaria para mantener su nivel económico ya que sus ciudadanos no pueden o no quieren realizar ciertos trabajos. Esta es otra de las contradicciones puestas en evidencia por la realidad.

Cuando la única solución que se avista es la guerra

Si la economía se descontrola se entra en periódicas crisis de difíciles y dolorosas soluciones; la economía retrocede y muchos sectores se ven amenazados por el cierre. Tenemos el ejemplo en la crisis del sector del automóvil en Alemania, actualmente al borde del desastre debido a la oferta muy competitiva de los coches producidos en China.

Alemania se está planteando reconducir su industria del automóvil hacia la fabricación de armamento. Tenemos un caso claro de cómo la guerra puede ser un factor de crecimiento económico. No se trata de un fenómeno nuevo: la II GM permitió a los USA superar la crisis de 1929 saliendo reforzados y convirtiéndose en la primera potencia mundial.

Irrupción de la IA

La IA nos aporta un conjunto de medios potentísimos para analizar, estudiar y afrontar nuestros problemas o vivencias del día a día pero no podemos perder de vista que se basa en experiencias del pasado de nuestra sociedad.  Para muchos, aparece como la solución de nuestros problemas en el futuro pero no ofrece soluciones imaginativas: se reduce a exponer, de una forma brutalmente masiva, todas las experiencias del pasado para ofrecer nuevas formas de actuación asociando y combinando hechos anteriores ofreciéndolos como soluciones para el futuro cuando en realidad no son más que un “más de lo mismo”  imprudentemente extrapolado y a menudo convenientemente disfrazado y edulcorado olvidando aquella afirmación de Albert Einstein: “la imaginación es más importante que el conocimiento”.

El final de la revolución del neolítico

Analizando todo el discurrir de la historia desde que el hombre se convirtió en sedentario debemos reconocer que el avance ha sido extraordinario, meteórico podría decirse, pero perdiendo paulatina y lentamente el control del propio avance hasta llegar al borde de situaciones catastróficas irreversibles.

Podemos afirmar que la revolución del neolítico ha llegado a su fin o lo que es lo mismo al final de una era: nuestra era.

Tan solo ofertas imaginativas de desarrollo, con el planteamiento de otros axiomas, o mejor dicho, sustituyendo viejos axiomas por postulados en constante revisión, podremos iniciar una nueva era de progreso sin sufrir constantes calamidades, entre ellas las guerras, que actualmente parecen ineludibles.

La causa del desastre

Reflexionando sobre lo analizado anteriormente podemos concluir que la causa de haber llegado a este callejón sin salida ha sido la elección errónea del axioma sobre el crecimiento económico: “el desarrollo de la sociedad se basa en el crecimiento constante y éste se consigue buscando en cada transacción el máximo beneficio económico”.

Otro futuro es posible

Si en vez de dicho axioma optamos por un postulado alternativo: “lo mejor para el desarrollo de la sociedad consiste en buscar el máximo progreso social”. Como postulado, no se trata de una proposición inamovible sino que puede y debe ser revisado constantemente en función de las circunstancias; debemos sustituir la adhesión a un plan por la reflexión sobre el mismo y una actuación en consecuencia.

Francesc Roca

Sant Feliu de Llobregat

1-11-2025

PS. No contemplamos aquí la irrupción, en este proceso final, de una nueva interpretación de la doctrina Monroe “América para los americanos” con su personal aplicación por parte de Donald Trump: “América para los norteamericanos” y un mensaje subliminal: “que el mundo se vaya preparando”. Esto nos daría, no solo para un artículo, sino para todo un tratado.

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