María Stromme, investigadora de la Univerdidad de Upsala (Suecia), ha publicado recientemente un estudio sobre el origen de la consciencia en la revista AIP Advances y registrada en este blog “ccomunicaciónyverdad”, el 11/12/2025.
Se me ocurren unas reflexiones a propósito de este artículo: La primera lectura me produjo la sensación de una disquisición laica de nuestro Dios de los cristianos. Después me pareció una versión aproximada al pensamiento de Platón a través de sus «Diálogos» sobre lo sensible, lo inteligible, las Ideas, el mito de la caverna, la realidad, el alma inmortal común, el Demiurgo arquitecto, etc.
Por esa vía me acerqué a los neoplatònicos y su visión del Uno. Y a San Agustín y su neoplatonismo que le llevó a considerarse en el umbral del cristianismo, hasta que el mazazo del “Tolle, lege”, menos agresivo que la caída del caballo de Saulo, le hizo darse cuenta de dónde estaba la Verdad que estaba buscando, y su divisa “Creer para saber”, como repitió San Anselmo de Canterbury siglos después.
Y ello me lleva al aspecto científico y recalo en los primeros siete días de la narración del Génesis: la Creación. Es fantástico cómo a través de los tiempos la Ciencia va descubriendo racionalmente algunos aspectos de esa magnífica síntesis de la Obra de Dios, y ahora , sin abandonar el mundo físico, parece que de ahí parte la investigadora, la física cuántica (a alguien oí, no creo haberlo soñado, que nos la encontramos cada mañana al calentar la leche en el microondas), nos metemos en ligarlo todo con lo más misterioso de la Psicología, la Consciencia.
Y el final de mi elucubraciòn me lleva a lo más sustancioso de todo: parecería, me gustaría, que de algún modo seguimos la Obra de Dios: los siete días del Génesis, luego Nazareth, Belén, Redención… Las claves: Admiración, Sabiduría (Ciencia, Investigación), Compasiòn, Amor. Quién da más ?.
Se atribuye a Heisemberg (padre de la física cuántica), también a Pasteur: “La poca ciencia aleja de Dios, mientras que la mucha ciencia devuelve a Él”. Galileo decía “la Sagrada Escritura nos enseña cómo ir al cielo, no cómo van los cielos”, oído de un cardenal. Sin olvidar la frase de Einstein: “Dios no juega a los dados”, o Leòn XIV: “no hay que confundir al Autor con los actores”.
Nikola Tesla comentó “ El día en que la ciencia empiece a estudiar los fenómenos no físicos, avanzará más en una década que en todos los siglos anteriores”. Y siempre sin olvidar la Poesía: “El Génesis es bello como la primera brisa que refrescó a los mundos; como la primera aurora que se levantó en el cielo; como la primera flor que se levantó en los campos” (Donoso Cortés).
Aparte de esta digresiòn, lo más actual y más claro es desear una Navidad auténtica, tierna, alegre, feliz y un Nuevo Año de ininterrumpidos días de gozo y satisfacción para todas las gentes de buena voluntad que somos la mayoría .