CEUTA MERECE Y NECESITA EL APOYO DE LA SOCIEDAD CIVIL


La crisis en Ceuta es en realidad la de todo un estado español incapaz de encontrar soluciones, no solo ante una inmigración invasiva, sino para los numerosos problemas que padecen los propios ceutíes. Es una anómala situación que afecta a la integridad territorial, la seguridad, la sanidad y la convivencia, que en pocos días se agravará con la vuelta a unas aulas ahora ocupadas. Tras casi tres semanas, no se han visto acciones concretas, ni resultados, como era de esperar sin un mando integrado, ni verdaderos profesionales al frente de carteras ministeriales en las que brilla la mediocridad.

En ese debate clásico sobre la utilidad y eficiencia del sector público, suspende indiscutiblemente la clase política de “altos vuelos”: sorprende que ninguna cabeza visible haya renunciado a su puesto, aunque solo sea por vergüenza ante su incompetencia en la prevención o resolución de este desastre. Cualquier político, con independencia de su color ideológico, tan incompetente e insensible con la ciudadanía , NO MERECE SER VOTADO: si alguna enseñanza tiene este desgraciado suceso, es que pone a las personas en su lugar, sin máscaras, ni eslóganes protectores. El (falso) progresismo en manos de desalmados queda al descubierto.

Emergen, eso sí, los servidores públicos en contacto con el pueblo, los de siempre, es decir médicos, sanitarios, policías, guardias civiles, ejército, profesores y, por supuesto, los funcionarios de la Ciudad Autónoma de Ceuta que están dando un ejemplo de compromiso y esfuerzo indiscutibles. Ayudados por ONG´s, con Cruz Roja a la cabeza, y con la enorme contribución del pueblo ceutí para atender con gran generosidad a los más desfavorecidos.

En este marasmo de incompetencia en la dirección de los recursos públicos, hoy destaca una noticia positiva del lado de la sociedad civil: la visita a la ciudad del presidente de Mercadona para “conocer de primera mano las inquietudes de sus trabajadores y trasladarles un mensaje de tranquilidad y confianza”. Es destacable que su figura suele ser criticada por entornos anticapitalistas, aludiendo a su fortuna personal, sin valorar su extraordinario papel en la creación de empleo, mejoras salariales y reinversión. Es una gran corporación que genera valor socioeconómico real , con datos, a la que no es ajeno su líder con una sensibilidad social encomiable, como ha demostrado hoy. Su gesto debería ser seguido por todos para que los ceutíes no se sientan abandonados, especialmente cuando les toque retornar a la normalidad.

Ante este sector público tan ineficaz, hagamos todo lo que esté a nuestro alcance (donaciones, compras, visitas, alianzas, colaboraciones, …) para ayudar a la recuperación de la sociedad ceutí: su ejemplo ante la crisis lleno de valores de convivencia merece nuestro reconocimiento y apoyo.


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