MANIFESTACIONES MASIVAS ya, MOVILIZACIONES SOCIALES ya, y ELECCIONES GENERALES ANTICIPADAS ya

El estratega y amoral Sánchez siempre vencerá a los cortoplacistas, cainitas y buenistas Feijóo y Abascal

1.Sánchez, el estratega amoral

Es realmente curioso escuchar a los líderes no de izquierdas acusar a Sanchez de que no tiene ningún programa, cuando en realidad se trata del único político español que lleva toda su vida pública desarrollando el mismo plan: alcanzar y mantenerse en el poder al precio que fuere necesario.

Desde que Sánchez okupa la Moncloa, mediante una moción de censura declarada inconstitucional pero fuera de plazo, y, habiendo perdido las elecciones, mantiene el máximo poder aliandose con todos los enemigos del país que, se supone, gobierna/desgobierna. Su plan estratégico ha sido siempre claro y meridiano: mantenerse en el poder destruyendo el país que preside, porque sus aliados así se lo exigen y a él tampoco le disgusta.

2. Una no-oposición, ¿Cómplice?

Desde hace más de un lustro la supuesta Oposición debería haber tenido un único objetivo: desalojar al dictador que okupa la Moncloa. Las fallidas mociones de censura de Cs contra el PP, el malhadado discurso de Casado contra Vox y su fundador, las descalificaciones continuas de PP/Vox y los desencuentros constantes en los gobienos autonómicos, parecen dejar muy claro que tanto a Feijóo como a Abascal les interesa mucho más el número de diputados y senadores que consiguen que la lucha frontal contra el Sanchismo.

Lo realmente perverso es que el único partido que tiene y mantiene una estrategia es Sánchez-PSOE, pero esta va en contra de, al menos, media España. La Oposición no ejerce como tal y, además, no parece tener ninguna estrategia a medio/largo plazo.

3. Estrategía malévola vs Táctica benévola

Hemos planteado a DeepSeek la pregunta que da título a este apartado, y reproducimos a continuación, en su totalidad y literalidad, la respuesta recibida.

La relación entre “estrategia malévola” y “táctica benévola” plantea un debate ético y práctico sobre cómo los fines y los medios pueden estar en tensión. Aquí una aproximación estructurada:

1. Definiciones clave

– Estrategia (para el mal de un país): Plan a largo plazo que busca causar daño, manipular, o beneficiarse a costa de otros. Ejemplos: corrupción sistémica, desinformación masiva, explotación de vulnerabilidades sociales.

– Táctica (para el bien de un país): Acciones concretas y prácticas para contrarrestar el mal, promover justicia o generar impacto positivo. Ejemplos: educación crítica, transparencia institucional, activismo pacífico.

2. Estrategias malévolas: Características y ejemplos

– Objetivo: Control, caos o beneficio egoísta.

– Mecanismos comunes:

  . Manipulación emocional: Usar miedo, odio o desesperanza para dividir.

  . Desinformación: Distorsionar la verdad para confundir a las mayorías.

  . Corrupción de estructuras: Infiltrar instituciones para debilitarlas desde dentro.

  . Explotación de debilidades: Aprovechar desigualdades económicas, sociales o políticas.

– Ejemplo histórico: Propaganda nazi para consolidar poder (estrategia del mal), o tácticas de explotación en regímenes autoritarios.

3. Tácticas del bien: Cómo contrarrestar el mal

– Principios rectores: Ética, transparencia y empatía.

– Acciones efectivas:

  1. Educación y concienciación: Enseñar pensamiento crítico para resistir la manipulación.

  2. Transparencia radical: Exponer abusos de poder mediante periodismo de investigación.

  3. Colaboración comunitaria: Fortalecer redes locales para resistir divisiones.

  4. Innovación ética: Usar tecnología (p.ej. verificadores de datos) contra la desinformación.

  5. Resistencia no violenta: Inspirarse en figuras como Gandhi o Martin Luther King Jr.

– Ejemplo práctico: Tácticas de la sociedad civil en Ucrania para mantener la cohesión durante la invasión rusa.

4. Paradojas y dilemas éticos

– ¿Pueden usarse medios “malos” para un fin bueno?  

  Por ejemplo: ¿Es ético hackear a un criminal para salvar vidas? Aquí, la línea entre táctica y estrategia se difumina. Según pensadores como Kant, el fin no justifica los medios; para Maquiavelo, sí.  

– Riesgo de polarización: Combatir el mal con ira puede replicar sus métodos (p.ej. justicia sin el debido proceso).

5. Conclusión: Equilibrio y resiliencia

La táctica para el bien debe ser proactiva, no reactiva. Una sociedad resiliente se construye con:

– Prevención: Atacar las raíces del mal (p.ej. desigualdad, ignorancia).

– Coherencia ética: Evitar replicar las tácticas del opresor.

– Adaptabilidad: Ajustar métodos sin perder principios.

Enfrentar el mal no es solo derrotarlo, sino “desactivar su estrategia” mediante un bien sistémico y sostenible. Como dijo Victor Hugo: “No hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado”.

De la lectura reflexiva de esta magnífica respuesta de la IAG (Inteligencia Artificial Generativa) denominada DeepSeek, parece quedar bastante claro todo lo que Sánchez viene perpetrando y lo que la no-oposición nunca hace.

4. Única solución posible, Movilización Social y Elecciones Generales anticipadas

Desde el abrazo Sánchez/Iglesias vivimos bajo una dictadura, erroneamente denominada democracia porque se mantienen artificialmente algunos principios básicos de esta, o también democracia fallida. La resistencia, en este caso, a llamar a las cosas por sus hechos, favorace al dictador que va por allende las fronteras presumiendo de demócrata universal; el silencio ancestral con el que la sociedad española asiste a este monumental desgobierno ayuda en gran medida a que esta superchería Sanchista no sea desmentida en ningún foro internacional. Una vez más hay que hacer mención a la escasa presión contra el desgobieno que PP y Vox ejercen en el exterior.

-La sociedad española no está dormida. Los que no abandonan los brazos de Morfeo son los dos partidos de la seudo-oposición.

-Sánchez, el protegido de la UE (son de la misma cuerda), parece contar con las complicidades de PP y Vox por su inoperancia.

-Sociedad dormida por no-oposición complacida.

-Sociedad durmiente por no-oposición complaciente.

Ante esta situación, la no-oposición debe salir de sus trincheras cortoplacistas para movilizar a la sociedad y exigir en la calle, lo que no puede lograrse en el Congreso, y habria que ver si es factible conseguirlo en los tribunales con un guardabarreras legales totalmente Pumpidoano.

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